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| 03-04-2009 |
| Chile: |
| Un Esbozo de la Evolución del Arma Blindada |
Influida durante décadas por la visión estadounidense, las unidades blindadas del ejército chileno enfrentaron en los setentas una seria escasez de material y repuestos, producto de los embargos aplicados contra el gobierno militar por atropellos a los DD.HH. En los años ochenta la situación se superó apelando al ingenio y la industria local, complementados con algunas adquisiciones de oportunidad en Israel. El Restablecimiento de la democracia a partir de 1990 abrió nuevas oportunidades para la modernización de los medios blindados, reflejadas más recientemente en la incorporación de Leopard 1 y 2, abriendo el camino al desarrollo de las más formidables formaciones mecanizadas de la región sudamericana.
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| Por Javier Carrera y Gonzalo Godoy* |
El debut que los medios blindados hicieran en la Primera Guerra Mundial, específicamente en la batalla del Somme en Francia en 1916, no escapó a la mirada de los mandos del Ejército de Chile de la época. Estos ordenaron el pronto inicio de los estudios correspondientes, para incorporar este tipo de vehículos al inventario y a la doctrina de operaciones de esa fuerza. Sin embargo, no fue el Ejército, sino que el Cuerpo de Carabineros de Chile que, en el mismo año de su creación en 1927, incorporó y puso en servicio el primer vehículo blindado en este país. Se trataba de un camión blindado White dotado de ruedas metálicas.
Otro camión blindado similar fue incorporado poco después por la Escuela de Infantería del Ejército, donde se estudiaría su aplicación como medio de transporte táctico de fusileros, siendo en rigor éste el primer vehículo blindado militar del Ejército de Chile. Otros países de la región habían optado por comprar inmediatamente tanques de la I Guerra Mundial, como es el caso de Brasil, que adquirió un importante número de RENAULT FT-17 franceses.
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En Chile se favorecía la alternativa de comprar los vehículos blindados más modernos desarrollados en la posguerra. Es así como el Alto Mando del Ejército hizo planes en 1928, que fueron aprobados por el gobierno de la época, para incorporar un centenar de vehículos de orugas Carden-Lloyd Mk.IV, manufacturados por el fabricante británico VICKERS-ARMSTRONG, que eran considerados tanques aunque sus propios productores preferían referirse a ellos como “tanquetas”.
Pero la comisión que fue enviada a concretar la compra tuvo oportunidad de conversar con oficiales polacos –cuyo ejército ya había adquirido el mismo vehículo- que hicieron ver las limitaciones del vehículo y cambiar de parecer a los oficiales chilenos. Siguiendo las recomendaciones de sus colegas polacos, los militares chilenos adquirieron sólo 14 Carden-Lloyd Mk.IV, reservando la mayor parte de los fondos, con la intención para comprar posteriormente un verdadero y más moderno tanque.
El Carden Lloyd contaba con un blindaje de 6 mm a 9 mm, un motor de 4 cilindros FORDF que desarrollaba apenas 40 hp, y su armamento principal era un ametralladora VICKERS.30. Luego se incorporaron en todos los modelos chilenos torreones que cubrían el techo del vehículo, el que primitivamente era abierto. Estos vehículos estuvieron en servicio en Chile hasta principios de la década de los cincuenta, y posteriormente uno de ellos se recupero e hizo funcionar como reliquia hasta el año 1981.
Aunque es considerado en antiguas publicaciones como “el primer tanque chileno” el Carden Lloyd estaba lejos de ser un verdadero carro de combate. Era en realidad un vehículo ligero sobre orugas, que podía ser empleado en tareas de reconocimiento, como un puesto de ametralladora móvil o tractor de piezas de artillería ligera.
Sin embargo, no debe soslayarse el hecho de que, por sus características de propulsión, el CARDEN-LLOYD fue un buen ensayo y preparación para la llegada de un verdadero tanque. En esa perspectiva, es quizás justo y apropiado que el Cabo 1º Juan Reuss, que fue el primer servidor del Ejército de Chile que aprendió a conducir el entonces novedoso vehículo, haya quedado registrado en la historia como el “primer tanquista chileno.”
La gran crisis financiera internacional que estalló en 1929, gatillada por la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York, forzó la postergación de los planes de compra de un blindado más apropiado, dejando a la fuerza terrestre chilena sólo con los Carden Lloyd. Esto último ocurrió en la década de los cuarenta, de la mano de un nuevo aliado -los Estados Unidos- de más moderno material mecanizado para el ejército chileno. |
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Un Verdadero Tanque
Hacia fines de la década de los treinta Chile se encuentraba en plena recuperación económica, bajo la administración conducida por el Presidente Arturo Alessandri -quien llegaba por segunda vez a encabezar el gobierno- y su ministro de finanzas, Gustavo Ross Santa-María. La favorable balanza comercial con Alemania, además de afinidades castrenses de más de cuatro décadas con ese país europeo, hizo que en los planes de compra de material motorizado de los jefes militares chilenos se diera especial consideración a la industria germana.
Se planificó entonces la compra en Alemania de material mecanizado KRUPP/HENSCHEL, a demás de otros vehículos, pero sólo se recibió armamento menor y un vehículo 4x4 Tempo-Vidal G1200, este último en calidad de obsequio. Alemania estaba en pleno rearme y su industria completamente volcada a satisfacer las necesidades domésticas, dejando escaso espacio disponible para mayores exportaciones a Chile.
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La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, con la inclusión del grueso de los países sudamericanos en el esquema de defensa del Hemisferio occidental diseñado por Washington, dio lugar a ventajosos ofrecimientos de material bélico a Chile, a cambio de la ruptura definitiva con las naciones del Eje. Como resultado, en Agosto de 1942 arribó a territorio chileno una primera partida de 12 carros ligeros M3A1 Stuart proveniente de Estados Unidos.
Pese a ser un modelo ligero, con sus 13 a 51 mm de blindaje, un cañón de 37 mm, 3 ametralladoras BROWNING.30, y un motor CONTINENTAL-WRIGHT radial que desarrollaba 250 hp, el Stuart era sin duda un verdadero tanque. La docena original fue posteriormente suplementada con una segunda partida de 18 Stuart y finalmente por una última tercera y última partida de 23 de esos tanques.
También en 1942 arribaron doce camiones blindados de ruedas WHITE Scout Car, junto con cantidades similares de camiones semiorugas blindados M5 y M9, que pasaron a equipar nuevas unidades de tiradores mecanizados. Junto con los Stuart, los camiones blindados tendrían un gran impacto en la evolución de la doctrina de operaciones del ejército chileno, desarrollando una larga y dilatada carrera en esa fuerza, que recién llegaría a término en la década de 1970 en el caso de los tanques ligeros M3.
El material entregado por Estados Unidos estaba sujeto a los términos del programa Lend-Lease, o de Préstamo y Arriendos generado en las circunstancias de la guerra. La misión militar de los Estados Unidos aportó también a la modernización organizacional del Ejército de Chile, que incorporó lecciones, en el caso específico del arma blindada, que los estadounidenses habían extraído del estudio la exitosa experiencia alemana a inicios del conflicto bélico, así como de su aplicación por parte del general George Patton.
En el año 1943 se realizó el primer Curso de Motorización, que luego fue institucionalizado con el establecimiento de la Escuela de Unidades Motorizadas un año después. El 15 de abril de 1944 se creó el arma de blindados en el Ejército de Chile. Diversos cursos de conductores, mantenimiento y comandantes de carro se desarrollaron en los años siguientes, en forma alternativa, en las escuelas de Unidades Motorizadas y de Caballería, hasta que la primera fue disuelta y la instrucción se concentró en esta última.
El término de la guerra, las condiciones del programa Lend-Lease variaron, tornándose más estrictas y onerosas, lo generó una disminución substancial de las compras de material por esa vía. Ese periodo de escases se rompería recién principios de los cincuentas, cuando se reanudo la adquisición de nuevos vehículos para reforzar el parque de material blindado de Chile. |
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