El proyecto de adquisición de un nuevo avión cisterna, destinado a proveer reabastecimiento en el aire a los aviones de combate y otras aeronaves, tanto de la Fuerza Aérea como de otras ramas de la defensa estadounidense, fue lanzado inicialmente a fines de la década de los noventa. El nuevo avión reemplazaría a los vetustos Boeing KC-135, comenzando con las variantes E, construidas entre los años sesenta y setenta, para luego seguir con los más modernos KC-135R. Los planes consideraban adquirir cerca de 180 aparatos, con un presupuesto previsto de USD 40 mil millones.
En el 2002, la Fuerza Aérea seleccionó al KC-767, una variante desarrollada en base al avión comercial 767, propuesta por Boeing. A principios del 2003 se adjudicó el primer contrato por 100 unidades, aunque se sorprendió a la comunidad estadounidense con la aceptación de una propuesta de Boeing para que las aeronaves no fueran compradas sino tomadas en leasing por 10 años, al cabo de los cuales podrían ser compradas. La medida fue fuertemente criticada desde amplios sectores, ya que aunque significaría un menor desembolso inicial, en el largo plazo tendría un costo substancialmente mayor –USD 20 mil millones- que la compra inmediata y directa. Las críticas continuaron y, a fines del 2003, la Fuerza Aérea se vio forzada a modificar los términos del contrato, para comprar directamente 80 de los nuevos aviones cisternas, recibiendo en leasing solamente los 20 aparatos restantes.
Sin embargo, pocas semanas después se puso al descubierto una situación de corrupción que afectaba a uno de los principales encargados de la selección y compra del nuevo avión cisterna, con lo que todo el proceso de licitación quedó en entredicho. La persona afectada fue la Sra. Darleen Druyun, empleado civil de la Fuerza Aérea, que con rango equivalente a General se desempeñaba como Secretario Asistente para Adquisiciones y Administración de la institución aérea.
La investigación abierta por el Senado estadounidense, que fue conducida por el actual candidato presidencial y Senador John McCain, demostró que la Sra. Druyun mantenía una relación de larga data con Boeing. Ya en el año 1993 había sido investigada por su responsabilidad en el otorgamiento de un “trato especial” a McDonnell Douglas (MDD), fabricante aeroespacial que más tarde se fusionó con Boeing, adelantando pagos a esa empresa en fechas muy por delante de lo establecido contractualmente. Druyun fue finalmente exonerada por falta de méritos.
La investigación también descubrió que en el año 2000, cuando ya estaba viendo la selección del nuevo avión cisterna, Druyun gestionó la contratación de su hija y el novio de esta –ingeniero aeroespacial- por parte de Boeing, en un acto evidentemente cuestionable.
Sin embargo, lo más fuerte fue la revelación de que la Sra. Druyun había dado un trato preferencial a Boeing, manteniendo contactos secretos con altos ejecutivos de ese fabricante, con quienes negoció una reubicación laboral en esa empresa. Específicamente, la investigación probó que Druyun se había reunido con el Sr. Michael Sears, Gerente de Finanzas de Boeing, en el aeropuerto de Orlando en Florida, para discutir el salario, los bonos, y la fecha en que ella comenzaría a trabajar en ese consorcio. Druyun dejó la Fuerza Aérea en enero del 2003, asumiendo inmediatamente funciones como Vicepresidente y Gerente adjunto en la División de Misiles de Boeing, donde permaneció hasta noviembre, cuando su contrato fue cancelado debido al avance de la investigación del Congreso.
Tras haber negado inicialmente los cargos, en abril del 2004 la Sra. Darleen Druyun se declaró culpable, ante una corte, de haber dado un trato preferencial a Boeing.
Fue condenada al pago de una indemnización y a nueve meses de cárcel -que cumplió entre enero y octubre del 2005- más siete meses de confinamiento y trabajo comunitario al salir de prisión. El Sr. Michael Sears de Boeing fue condenado a cuatro meses de cárcel mientras que el Sr. Phil Condit, Presidente de Boeing, fue despedido por ese conglomerado industrial, que debió pagar una multa de USD 615 millones.
El contrato asignado a Boeing fue oficialmente cancelado en enero del 2006, mientras se anunciaba que se reabriría el proceso de licitación.
|