En un mensaje que distintos observadores consideran estuvo dirigido hacia el gobierno estadounidense, el Ministro de Defensa de Brasil, Sr. Nelson Jobim, recordó esta semana en Brasilia que la transferencia de tecnología es una "condición clave", para la compra de 36 aviones de combate de última generación que el gobierno de este país sudamericano se propone hacer. El contrato está en proceso de licitación internacional, para lo cual se están evaluando las ofertas técnicas de los oferentes, que deben entregar sus propuestas finales en Julio próximo.
Las empresas seleccionadas en lista corta para el F-X con BOEING de Estados Unidos, DASSAULT de Francia y SAAB de Suecia, aunque el ministro Jobim ha sugerido que las ofertas de SUKHOI de Rusia y el consorcio paneuropeo EUROFIGHTER también podrían ser consideradas. La empresa que resulte favorecida se adjudicará un contrato por un valor cercano a los USD 2.000 millones, con la opción de nuevos pedidos adiciones hasta completar entre 120 y 150 aviones de combate.
Tras la recepción de las propuestas finales en Julio, la adjudicación de la primera opción tendrá lugar en Agosto, dando paso a las negociaciones finales que deben conducir a la firma del contrato antes de fines de año. Las entregas de los nuevos aviones de aviones de combate, que a largo plazo sustituirán a todos las aeronaves actuales de primera línea de la FAB -Mirage 2000, F-5M y AMX- deben comenzar en el año 2014.
Los dos fabricante europeos, DASSAULT y SAAB, que ofrecen los cazabombarderos Rafale y Gripen, respectivamente, han manifestado su disposición no sólo a transferir tecnología clave para la fabricación y modernización de los aparatos, sino también a asociarse con la industria brasileña para abrir línea de ensamble locales. Aunque BOEING, que ofrece el F-18E Super Hornet, ha expresado la misma intención, la situación es incierta.
Es que, bajo la legislación estadounidense relativa a las exportaciones de material bélico, la decisión final respecto de la transferencia de tecnología no está en manos del productor, sino de la Casa Blanca y el Capitolio. Peor aún, sólo después de otorgada la primera opción de contrato al fabricante estadounidense, y no antes, podrán ser tramitadas las licencias para la transferencia tecnológica.
El ministro Jobim abordará este asunto con las autoridades estadounidenses durante una visita que hará próximamente a Washington. Para ello ya tiene fijadas entrevistas con el subsecretario de Defensa para Adquisiciones, Tecnología y Logística, Sr. Ashton Carter; y con el Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, Almirante Michael Mullen; con quienes se reunirá en el Pentágono. El personero brasileño también discutirá el tema con el General de Infantería de Marina (R.) James Jones, Asesor de Seguridad Nacional del Presidente Barack Obama.
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